Si te quedas mucho tiempo atrapado en un mismo lugar, viviendo en el recuerdo de una mala experiencia, estás alimentando la tristeza, la ira, la angustia y por ende, perpetuando un concepto sólido de ti mismo desvalido con matices de indefensión, impotencia, miseria, exclusión…

Superar determinados acontecimientos no es tarea fácil, pero tampoco imposible. Este particular «cerrar capítulo» o «pasar página» depende más de ti que de tus propios fantasmas, estos quizá nunca cambien.

Así que, no postergues este vivir sin vivir. Que tu propia voz sea más fuerte que el silencio impuesto. Que tu propio sentir y tus movimientos supongan abrir otra historia escrita por ti y para ti, una historia en la que el protagonista sea capaz de protegerse y cuidarse, abrazando cada aspecto positivo de la vida.

«El ojo sólo ve lo que la mente está preparada para comprender»- Henri Bergson

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